Tras una crisis un pelín fuerte de alergia, he intentado documentarme sobre esta reacción desproporcionada que mi sistema inmunitario ha provocado.
Parece ser que (dependiendo de cada persona) el sistema inmunitario trata al alergeno como un invasor y reacciona de manera inapropiada, provocando síntomas de diversa índole, desde pequeñas y leves molestias hasta riesgo de poner en peligro la vida del alérgico. (Es decir, la mía y la del resto de sufridores)
En un intento de proteger al cuerpo contra una amenaza, producimos inmunoglobulina contra el alergeno. A su vez, ésta provoca que los mastocitos liberen ciertas sustancias químicas en la sangre para defendernos de la mejor manera posible del “invasor”.
Es, la liberación de estas sustancias, lo que causa las reacciones alérgica provocando picores de ojos, nariz, garganta…. igual que exposición a sustancias como el polen, moho (de lo que últimamente se mucho por mis numerosas humedades), cucarachas, ácaros del polvo (imposible en mi casa), favorecerán la misma reacción alérgica.

Con ello podemos concluir que, cada vez que los pobres alérgicos se exponga al “enemigo”, presentarán (y me incluyo) las reacciones alérgica.
Ahora yo me pregunto, ¿Por qué unos y no otros?
¿Se trata de cuestión de “mala suerte”?
Según numerosos estudios, existe una base hereditaria en el desarrollo de la alergia (Esto no me lo creo mucho, porque en mi familia sólo la padecemos unos cuantos, y sólo de un tiempo a esta parte), por lo que entiendo y concluyo que no necesariamente implica un factor genético.
Ahora sólo nos queda, doparnos con antihistamíncos o esperar a que nos arreglen las humedades.