Ya han pasado nada más y nada menos que 40 semanas, (que no 9 meses) pero Irene no se decide a nacer.
Los últimos días se están haciendo duros, sobre todo desde que tras la falsa alarma, las ilusiones se vinieron abajo y no quedó más remedio que seguir esperando.
Todo está preparado para su llegada, y cada segundo que pasa se hace interminable porque no veo llegar el momento en que podamos tenerla con nosotros.
Hasta ahora lo único que he podido ver de ella ha sido esta impresionante foto, pero lo mejor es sentirla dentro cada minuto, creo que lo echaré de menos.
Es un bebé muy esperado, y ha conseguido que me de cuenta de la cantidad de gente, amigos y familiares que se han preocupado por nosotros a lo largo de este embarazo y sobre todo estas últimas semanas.
Sus gestos de cariño, llamadas e ilusiones compartidas hacen que sienta y valore a todos mis compañeros de trabajo, amigos, familiares… gracias a todos por vuestro apoyo y vuestras ganas de conocer a Irene.
Ahora toca esperar un poquito más, pasar el momento del parto y empezar a disfrutar de esta nueva etapa que cambiará nuestras vidas por completo.
