Hoy hace 4 años estaba disfrutando de un día mágico.
Recuerdo cada momento como si fuera ayer, fue sencillamente PERFECTO.
Desde que me desperté, hasta que me acosté estuve como en una nube, intentando asimilar lo feliz que estaba siendo continuamente.
Todo salió a las mil maravillas, y pude compartirlo todo con los mejores amigos y familiares del mundo.
Hoy, nuestras vidas están siendo muy diferentes a ese 22 de Septiembre de 2009. No he comenzado con un buen desayuno al lado de mi abuela y mi madre, ni he pasado por una estupenda sesión de peluquería y maquillaje, tampoco he podido ponerme un vestido de Rosa Clará, ni sentir el gusanillo de los nervios mientras mi estupendo primo me llevaba a la Iglesia y vi a Juancho, durante la tarde no estaré rodeada de familiares ni amigos, y la cena será completamente diferente.
Sólo hay una cosa que asemeja ese 22 a este 22, y es que quiero a mi marido igual que ese día y aunque sea a última hora de la tarde, podré disfrutar de su compañía al máximo.
La diferencia radica en que hay dos personitas que nos acompañan, Irene y Olivia. Este tiempo ha sido suficiente para que hayamos creado una familia estupenda.
Gracias Juancho por estar siempre a mi lado y quererme como sólo tú me quieres.
